la noche frágil – by ivan abreu

conocí malvina en un miércoles atípico de otoño. hacia mucho calor aquel día. parecía que todavía estábamos en pleno verano.
yo venia de una larga noche sin dormir, trabajando en la edición de un video corporativo. un proyecto bastante aburrido cuyo objetivo era vender el espirito de los grandes vencedor a los empleados de una compañía aerea; una bobada.
mismo sin haber cerrado los ojos durante toda la noche, no he podido tumbarme en la cama cuando finalmente salió el sol. sobre las nueve de la mañana cogí la camera y salí a fotografiar.
encontré malvina parada en una callecita del barrio de la ribera alta, en el casco antiguo de barcelona. lata de cerveza en una de las manos, apoyada sobre sus muletas, ella lloraba contenida, hablando cosas inaudibles, como si llorase para dentro de si misma.
cuando me deparé con malvina, no me pasó por la cabeza acercarme a ella con la intención de hacer fotos. aunque el motivo de mi flaneada en aquella mañana insomne fuera fotografiar, mi primera reacción fue hablar con ella para saber si se encontraba bien. pensé que quizás necesitase alguna ayuda. le miré y malvina desvió la mirada, de modo que continué sin detenerme.
mi camino siguió dos o tres metros más adelante hasta que me giré la cabeza y vi que ahora era ella quien me miraba a mi. retrocedí en mis pasos y hablé con ella.

lo primero que me dijo malvina  fue que estaba un poco sorda del oído izquierdo. esto hizo con que yo inmediatamente me aproximara mas de ella. al contrario de hablar a gritos, nosotros tuvimos una conversación calmada donde nos pusimos muy cercanos el uno del otro.

segundo su relato, ella estaba destrozada por las actitudes de su hijo. me dijo que estaba muy triste con él, porque este – un joven de la mismísima edad que yo – no hacia mas que darle grandes disgustos. además de sus acosos diários, malvina sufria también con las actitudes violentas de  la novia del chico.  actitudes que  les estaba transformando la vida en un verdadero infierno: la suya y la de su marido –  un anciano que al igual que malvina también presentaba una importante discapacidad motora.

a mi me pareció bastante claro que, más que la persecución de la novia de su hijo, lo que de verdad le hacia daño a malvina era el hecho de que él no dejaba de apoyar la chica, llegando a corroborar con su maleza. malvina pronunció la palabra infierno reiteradas veces.

en un dado momento, la curiosidad cambió de lado y fue malvina quien empezó a hacerme preguntas: que edad tenia yo; si tenia novia; si era bueno con mis padres; que hacia con la camera: eres fotógrafo? en una ciudad donde toda la gente va con cameras, una ciudad llena de turistas, la verdad es que me sorprendió aquella su pregunta.  me sorprendió y me sacó del turbio encantamento que experimentaba al hablar con aquella señora tan frágil y tan menuda. le contesté que sí, soy fotógrafo. y le pedí para hacer unas fotografías suyas. ella me preguntó acerca de mis motivos y yo no supe contestar, apenas posicioné la camera, disparando, mientras  seguíamos con la conversación.
después de un buen rato allí con malvina, fotografiando y hablando de su “infierno” diário me golpeó el sueño. fuerte. antes de marcharme, dije que le querría volver a ver. ella ya había  me dicho su dirección que yo creí apuntar correctamente (en la verdad me equivocaba).
no fue sinon por casualidad, y después de mucho procurarla, que la encontré otra vez semanas más tarde. de esta vez al atardecer.
como me había advertido  antes, ella jamás me dejó entrar en su casa. pero nos seguimos viéndonos por las calles del barrio, donde ella me daba libre acceso para fotografiarla siempre – aunque nunca comprendiese los motivos por los que lo hacia. y quizás, yo tampoco supiera la respuesta.

 

This slideshow requires JavaScript.

notas:

encontré algunos apuntes en uno de mis cuadernos de notas. son anotaciones que yo hice después de cada una de las veces que me encontré con malvina.

“llegué a ser feliz, me dice ella”
“me pregunta reiteradas veces de donde soy. ah, porque en el extranjero las cosas están mejores… los extranjeros respetan más a los padres.”
“he comprado muy poco. muy poquito, aquí al lado en el Día, porque esta cerca y yo puedo venir a cualquier hora.”
“si ella tocar en un solo pelo mío se va a la cárcel. tengo un papel, unos documentos que dicen que quien ponga las manos en mi estará jodido porque yo tuve un problemas en la columna cervical y me encuentro en esta condición. además de ser una cobardía es ilegal, comprendes?”
“malvina está obcecada por la mujer de su hijo: esta chica no sabe hacer una tortilla de patatas!
me han robado, los dos me han robado! mi propio hijo.”

malvina dice cosas desencontradas. no estoy seguro de lo que es verdad y lo que es ilusión. pero es cierto que su figura, su presencia menuda y frágil torna un tanto más creíble cualquier historia de cobardía.

malvina me dice que su marido tiene muchos problemas de salud y que ya no puede caminar.
malvina me sorprendió con un comentario. un comentario que no llegó a desconcertarme completamente, pero me ha obligado a darle una respuesta de manera imediata: “estás siempre solo, eres solo.” no ha sido una pregunta, sino una constatación suya. confieso que no me acuerdo de mi respuesta.

“me encanta el café. soy muy de café. lo primero que hago por la mañana es tomar una buena taza de café.”

me pregunta otra vez de donde soy: “brasil… ah en brasil hay café buenísimo.

malvina lloró otra vez al hablar de su hijo. es decir, hizo una mueca, ensayó un llanto, pero entonces yo dejé de fotografiar y ella deshizo la expresión en su cara y se fue serenando poco a poco.

en términos fotográficos, nuestro segundo encuentro ha sido una tragedia para mí. pero pienso que ha sido muy importante tener aquel contacto más prolongado. dentro de lo que es nuestro tiempo y ritmo en la ciudad, he podido controlar mejor mi ansiedad – nada comparable con aquella mañana después de una noche sin dormir.

ofrecí para ayudarla con la bolsa de las compras. ella me dijo que podía hacerlo, que lo daba cuenta ella sola. dice a ella que cualquier día pasaría para poder tomar un café. ella me contestó que yo no podría irme con ella a su casa. reiteré que seria otro día. ella quedó un rato en silencio, después empezó con otro tema (ahora no me acuerdo de que se trataba). cuando se marchaba, de repente, ella volvió en mi dirección y me dijo: – a mi casa nunca podrás venir, porque vivo con cuatro perros que atacan a cualquiera que no sea conocido. le dije que bien, que no pasaba nada y que otro día nos veríamos por la calle.

topé con malvina hoy por la mañana (por casualidad, como siempre). yo no tenia la camera conmigo. hablamos un rato. ella se apresuró en marcharse al cabo de pocos minutos. me intrigó porque habia actuado de modo tan diferente de las otras veces. seria porque yo no podría fotografiarla? Se me quedo la duda.

 

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s